Su propio acceso
Cada cliente entra a un área privada donde está lo suyo, sin pedirlo por teléfono ni por correo.
Hablar con un especialista ↗︎
Web pública, agente IA con el conocimiento de la empresa, captación que registra sola los leads, panel interno con seguimiento comercial y de presupuestos, y área privada donde el cliente consulta su documentación y el seguimiento de su obra.

Una empresa de instalaciones energéticas no vive de que la encuentren: vive de lo que pasa después. La consulta que llega fuera de horario y se queda sin responder. El interesado cuyos datos acaban en un correo que alguien tiene que rescatar. El presupuesto que se sigue de memoria. El cliente que llama para preguntar cómo va su instalación, o para pedir otra vez un documento que ya se le envió.
Cada una de esas piezas se puede resolver por separado con una herramienta distinta. El resultado de hacerlo así es conocido: cuatro herramientas que no se hablan y una persona haciendo de puente entre todas.
Por eso el encargo no fue una web. Fue el circuito completo, de la primera visita al seguimiento de la obra.
Todo lo que se construyó encaja en un único recorrido. Cada paso deja la información donde la necesita el siguiente, sin que nadie la copie.
El agente que atiende en la web no responde de forma genérica: se configuró con la información de Gurenergías y con las reglas que definió la propia empresa sobre qué contestar y cómo.
Ese conocimiento salió de dos sitios. De un cuestionario extenso que respondió la dirección, con el criterio real del negocio. Y de los manuales técnicos de las máquinas y equipos con los que trabajan.
Cuando la conversación llega al punto en que hay un interés real, el agente recoge los datos del potencial cliente y los registra en el sistema interno. Ahí termina su trabajo y empieza el del equipo.
Esta es la junta donde casi siempre se rompe el proceso: entre quien capta y quien gestiona. Aquí no hay junta.
El potencial cliente que deja sus datos en la web queda registrado automáticamente en el panel interno de la empresa. No hay que exportarlo, ni reenviarlo, ni volver a teclearlo. Desde ese mismo panel el equipo hace el seguimiento comercial de cada oportunidad.
Lo que entra por la web aparece en el panel. Ese es el detalle del que dependen todos los demás.
La oportunidad no se queda en una lista de contactos. El sistema incluye la creación de presupuestos y el seguimiento de su estado, dentro del mismo panel donde vive el resto del proceso comercial.
Eso significa que el presupuesto no es un documento suelto en el ordenador de alguien: es un paso del circuito, con su estado visible y su histórico junto al cliente al que pertenece.
El sistema no termina cuando se firma. Ahí es justo donde empieza la parte que más llamadas ahorra.
Cada cliente entra a un área privada donde está lo suyo, sin pedirlo por teléfono ni por correo.
Subida y gestión de la documentación del proyecto, ordenada y disponible en un único sitio.
El cliente consulta cómo avanza su instalación desde su área, sin depender de que alguien se lo cuente.



Esto es lo que se puede afirmar mirando la arquitectura. No hay todavía métricas medidas del negocio y no las inventamos.
Resultados cualitativos, verificables mirando el sistema. Las cifras se publican solo cuando están medidas.
Lo de Gurenergías es un proyecto Enterprise: se parte de cómo funciona la empresa y se diseña la infraestructura entera a su alrededor, no una herramienta suelta detrás de otra.