Herramientas que no se hablan
cada una resolvió lo suyo el día que se contrató; hoy el trabajo es pasar datos de una a otra
− horasUna consultora no llega con el producto debajo del brazo. Llega, mira cómo trabajáis de verdad, pone número a lo que cuesta cada proceso manual y decide qué tecnología merece la pena y cuál no. Después la implanta y la mantiene. En ese orden, y no al revés.
DIAGNÓSTICO ✦ ARQUITECTURA ✦ IMPLANTACIÓN ✦ OPERACIÓN
Casi nadie nos llama pidiendo consultoría. Nos llaman porque algo se ha vuelto insostenible y todavía no tiene nombre: una persona que lo sostiene todo a mano, un dato que nunca cuadra, una herramienta que se compró y nadie usa.
El trabajo de la consultoría es ponerle nombre y número antes de gastar un euro en software. Así lo hacemos.
cada una resolvió lo suyo el día que se contrató; hoy el trabajo es pasar datos de una a otra
− horasla presión existe, el caso de uso no; el riesgo es pagar un juguete que nadie usa a los dos meses
− dinerocada persona nueva suma coordinación en vez de capacidad, porque el proceso vive en la cabeza de la gente
− capacidadpara saber cómo va el mes hay que cruzar exportaciones a mano; cuando el dato está listo, ya cambió
− controlhace falta alguien técnico que no esté vendiendo ese proyecto para decir si tiene sentido
− criteriohay un software a medias o un CRM que nadie rellena; antes de construir hay que entender por qué no se adoptó
− confianzaPrimero se entiende la empresa. Luego se decide. Luego se escribe código.
Lo que cambia según el tamaño de la empresa es cuánto dura cada una, no cuáles son ni el orden.
Recorremos el circuito real, no el del organigrama: por cuántas manos pasa el trabajo, dónde espera y dónde se vuelve a teclear algo que ya estaba escrito. Se cuantifica en horas y en euros.
La decisión técnica, por escrito: qué se automatiza, qué se integra, qué se desarrolla a medida, qué se compra hecho y qué se deja exactamente como está. Aquí descartar vale tanto como proponer.
Se construye por fases. Cada fase funciona sola, entra en producción y se mide antes de abrir la siguiente. No hay seis meses de silencio hasta una entrega final que nadie ha visto por dentro.
Un sistema que sostiene la operación no se entrega y se abandona. Se acuerda mantenimiento, medición y evolución. Si un proceso automatizado deja de usarse, queremos saberlo y entender por qué.
Esto es lo que recibes al terminar la primera fase, tanto si después trabajamos juntos como si no.
Por dónde entra el trabajo, por cuántas manos pasa y en qué punto exacto se para o se duplica.
Horas por semana y su equivalente en euros, proceso a proceso.
Lo que hoy no merece la pena automatizar, con el motivo. Y dónde la IA es más cara que una regla simple.
Orden de ejecución, qué entra en producción en cada fase, qué cuesta cada una y qué riesgos hay. El informe es tuyo: si lo implantas con otro proveedor o con tu equipo, te sirve igual.
La recomendación incluye lo que no hay que hacer. Esa es la parte que no te va a escribir quien solo vende el proyecto.
Todo lo que proponemos lo hemos construido antes para nosotros mismos. Es la razón por la que podemos decirte lo que cuesta mantener cada cosa: la mantenemos.
No vendemos certificaciones ni auditorías externas que no tenemos. Lo que ponemos encima de la mesa es software nuestro en producción y casos de clientes que puedes leer enteros.
Ver los casos reales ↗︎Trabajamos con empresas pequeñas y con empresas de más de treinta empleados. El síntoma se parece; el proyecto no.
consultoría desde 800 €/mes
El cuello de botella suele estar en una o dos personas que lo sostienen todo a mano. Diagnóstico corto, implantación en semanas y piezas concretas.
alcance a medida
El problema deja de ser una tarea y pasa a ser cómo encajan los departamentos. Entran arquitectura, permisos y decisiones que tienen que aguantar años.
Si tu duda no está aquí, cuéntanosla directamente al pedir la revisión inicial.
Una agencia parte de lo que vende: una web, un bot, una campaña. Una consultora parte de tu problema y decide qué hace falta, incluido decirte que no hace falta nada. Por eso la revisión inicial no se cobra: hasta saber qué pasa dentro de tu empresa no hay nada que presupuestar.
Nada. Nos sentamos contigo, miramos cómo trabajáis de verdad y te decimos por dónde se puede ayudar y por dónde no. De ahí sale el presupuesto. Si no hay nada que merezca la pena, también lo decimos, y no te ha costado nada preguntarlo.
Entonces lo decimos y ahí termina. A veces el problema no es tecnológico, es de proceso o de personas, y meter software encima solo lo esconde. Preferimos decirlo antes que cobrar un proyecto que no había que hacer.
Desde 800 € al mes. Es una cuota mensual, no una factura por horas: dentro entra el trabajo de la consultoría, de diagnosticar a mantener lo implantado. El alcance se cierra por escrito antes de empezar. Los desarrollos con entrega cerrada se presupuestan aparte, desde 1.500 €.
Casi nunca. Lo que funciona se queda y se integra. El trabajo suele estar en las juntas: los puntos donde alguien copia un dato de un sistema a otro a mano, o donde el proceso se rompe al pasar de un equipo a otro.
Con las dos. El método es el mismo y lo que cambia es el alcance: en una empresa de diez personas el diagnóstico dura días y la implantación son semanas; por encima de treinta empleados entran varios departamentos y el proyecto se encuadra en TapDigital Enterprise.
La que resuelva algo. La IA es buena leyendo, redactando, clasificando y atendiendo; es mala decidiendo sobre dinero sin supervisión y es carísima para tareas que resuelve una regla de tres líneas. Parte del diagnóstico consiste en separar lo uno de lo otro, y decírtelo.
La oficina está en Bilbao y trabajamos con empresas de cualquier ubicación. Las reuniones son presenciales o por videollamada, y nos desplazamos cuando el proyecto lo requiere.
Empezamos con una revisión inicial sin coste: miramos cómo trabajáis, dónde se va el tiempo y por dónde se puede ayudar. De ahí sale el presupuesto. Si tu problema se resuelve con algo más pequeño que una consultoría, también te lo decimos ahí.